¿Alguna vez has pensado cómo afecta el recorrido de un espacio en su uso y habitabilidad?
Los lugares en los que trabajamos, interactuamos, vivimos nuestro día a día, en definitiva, tienen multitud de usos. No tienen las mismas características un espacio comercial o público, con uno privado. Incluso dentro de un mismo recinto con estancias distintas, es fundamental tener en mente a qué está dedicado.
Los recorridos son muy importantes. Están presentes en lugares como exposiciones que siguen un concepto y muchas veces hay un camino pautado, o en espacios comerciales donde se expone el producto y se invita a consumirlo. Existe una historia que contar, un ritmo que seguir. En estos casos, con mayor o menor medida, la libertad del usuario para elegir el camino es reducido, pero tiene un propósito. En lugares privados, a gusto de cada persona, con rutinas distintas, en muchas ocasiones afectadas por el tipo de sociedad en el que se vive, los recorridos son mucho más personales, subjetivos e íntimos.
Normalmente se suele abogar por “despejar de obstáculos” las posibles direcciones que se pueden tomar dentro de un espacio, para no cortar la acción o el movimiento fluido. Es más cómodo y placentero, además de ahorrarse más tiempo, el poder alcanzar nuestro objetivo sin tener que dar muchos rodeos. Al igual que se piensa en la ventilación del aire, hay que pensar en el flujo de personas, constante o no, y en como interactuamos, no solo entre nosotros mismos, sino con el espacio y los objetos que nos rodean, para conseguir determinadas experiencias o sensaciones.
El rango es amplio y puede ir desde acciones encadenadas o necesarias, como en una cocina o un lugar de trabajo, pasando por un concepto o una historia, llegando hasta algo totalmente aleatorio subjetivo y libre, como en el interior o exterior de una vivienda, en lugares expositivos o performáticos.
Por ello, la colocación de pasos, puertas, mobiliario o incluso decoración, no es fruto de una decisión aleatoria, sino de una previsión de esos recorridos.
Así que, que todo fluya, y que nada influya.